CONTINUACIÓN DEL CURSO 2015

Iba a titular este breve escrito “Comienzo de curso”, por ese hábito creado en uno el estar tanto tiempo ligado a la enseñanza. También influiría en ello el ritmo parroquial, debido sobre todo a la catequesis. Pero bueno, mejor “Continuación de curso”, pues la marcha de la Casina, debido al peso en ella tiene “lo económico” se asemeja más al ritmo de las empresas, que va de enero a diciembre y detienen su ritmo en las vacaciones, para volver a él después de ellas.

Pues bien, a lo que vamos, el lunes 7 comenzamos nuestra actividad y a las 8,45 nos encontramos en el aparcamiento del Centro Penitencial de Villabona para iniciar el habitual encuentro con los interesados en acogerse a la tutela de ENTAINAR para disfrutar de sus permisos de salida. Comenzamos yendo al CIS para hacer una breve visita, pues no había ninguno de aquí en el primer permiso. Se trataba de saludar a un amigo que nos había ya acompañado en alguna ocasión y que se trasladaba a otra prisión. Al final volvimos y jugué unas bolas de ping-pong con él.

Pasamos luego a la zona de los módulos. También, como habitualmente se hace, fuimos por el invernadero para ver qué podía haber de huerta para LA CASINA. En este caso serían lechugas. El resto del tiempo lo dedicaríamos preferentemente a las entrevistas con los que irían en primer lugar a LA CASINA, del viernes 11 al lunes 14, y alguna otra para  siguientes permisos.

A su debido tiempo el voluntario encargado de ello nos hizo llegar por correo electrónico la lista definitiva de quienes serían acogidos en LA CASINA y la detallada programación de grupo e individual que se hace de antemano para conocimiento de todos cuantos están implicados en esta actividad.

Cuando llegó el viernes todo estaba dispuesto en LA CASINA para recibir a los cuatro primeros que llegarían después del descanso vacacional. A las 10,45 estábamos en Villabona y según lo previsto, recogimos a las cuatro personas que salían en esta ocasión y las acompañamos a la firma y de allí a casa, donde ya olía a cocina, pues el habitual voluntario tenía todo dispuesto para una sabrosa paella.

José María Álvarez