“ESTUVE EN LA CÁRCEL Y VINÍSTEIS A VISITARME”

                                                                                                        

·       Reconocer el bien que hay en el otro, nos pone en camino para que también sea reconocido el bien que hay en nosotros mismos. Por ejemplo, hay quienes piensan que los que están en la cárcel son unos indeseables y lo peor de cada casa y de la sociedad, que nada bueno tienen. Pues bien, hace algún tiempo, un lunes, a la 8 de la mañana que salí a pasear la tensión y la glucosa para reducirlas, me encontré en la calle con dos reclusos que habían salido de permiso. Me conocían de las misas dominicales de la añorada UTE del Centro Penitenciario de Villabona de Asturias. Se empeñaron en llevarme a desayunar con ellos, porque a esa hora temprana, según ellos, yo no podía haber desayudado. Por cierto, más de un centenar participan en la Eucaristía dominical de forma magnifica, con homilía dialogada y reflexiones muy acertadas y enriquecedoras, oración y peticiones comunitarias espontáneas, cantos, comunión, etc. Cuando salen definitivamente sepamos acompañarlos, acogerlos y apoyarlos para que sean capaces de rehacer plenamente su vida.

 

 

·       En abundantes casos de gentes necesitadas que llegan a Caritas, muchas veces casi irrecuperables, vemos que detrás de esas situaciones hay casi siempre un proceso en cadena de problemas familiares: separaciones, divorcios, desavenencias, abandonos, conflictos, etc. cuyas consecuencias son graves para todos, pero especialmente para los hijos. Casos similares se ven dentro de la población reclusa en las 87 cárceles españolas en las que tenemos algo más de  70.000 personas, detrás de muchas de las cuales hay unas tragedias familiares verdaderamente increíbles, y en los inmigrantes una pobreza extrema, que raya la pura miseria. Muchos de los que estamos fuera, si nos hubieron tocado las mismas situaciones que les tocaron a ellos, seguramente estaríamos también allí. Un porcentaje importante, por lo que conocemos de la cárcel de Villabona de Asturias, lucha increíblemente por rehacer sus vidas, sobre todo a través de la Unidad Terapéutica Educativa, que obtuvo logros muy importantes.